Las Albóndigas de la Abuela son un clásico que nunca pasa de moda. Jugosas, llenas de sabor y acompañadas por una salsa irresistible, son el plato ideal para disfrutar en familia. Perfectas con patatas fritas o una buena ración de pan para mojar en la salsa, esta receta es un viaje directo a los sabores de la infancia.
Prepara la mezcla de albóndigas:
Empapa la miga de pan en leche hasta que esté completamente suave. En un bol grande, mezcla la carne picada con el ajo picado, la miga empapada, el perejil fresco, sal al gusto y el huevo. Amasa bien la mezcla para que todos los ingredientes se integren. Refrigera durante 20-30 minutos para que tome consistencia.
Forma las albóndigas:
Saca la mezcla del frigorífico y forma bolas del tamaño deseado. Pasa cada albóndiga ligeramente por harina para que queden bien selladas al cocinarlas.
Fríe las albóndigas:
Calienta abundante aceite de oliva en una sartén a fuego medio. Fríe las albóndigas hasta que estén doradas por fuera (no es necesario que se cocinen completamente en esta etapa). Colócalas sobre papel absorbente para retirar el exceso de aceite y resérvalas.
Prepara la salsa:
En una cazuela grande, sofríe la cebolla y la zanahoria, previamente peladas y picadas en trozos pequeños, con un poco de aceite de oliva. Cocina a fuego medio hasta que estén tiernas y ligeramente doradas. Añade una cucharada de harina, mezcla bien y cocina por un minuto.
Incorpora el caldo:
Vierte el caldo de pollo en la cazuela con las verduras. Remueve bien para disolver la harina y deja que la salsa hierva suavemente durante 10 minutos a fuego lento. Agrega las almendras machacadas y unas hebras de azafrán para potenciar el sabor.
Cocina las albóndigas en la salsa:
Incorpora las albóndigas a la cazuela con la salsa. Cocina todo junto a fuego lento durante 15 minutos, removiendo ocasionalmente para que las albóndigas se impregnen del sabor de la salsa.
Sirve y disfruta:
Sirve las albóndigas calientes, acompañadas de patatas fritas, arroz blanco o pan fresco para disfrutar de toda la salsa. Decora con un poco de perejil fresco picado si lo deseas.
Almendras tostadas: Tosta ligeramente las almendras antes de machacarlas para intensificar su sabor.
Toque picante: Añade una pizca de pimentón picante o una guindilla a la salsa para darle un toque especiado.
Salsa extra cremosa: Tritura la salsa con una batidora antes de añadir las albóndigas para una textura más homogénea.
Estas Albóndigas de la Abuela son un plato tradicional que combina sabores sencillos con una preparación casera llena de amor. Ideales para cualquier comida familiar, son un éxito asegurado en la mesa. ¡Anímate a prepararlas y revive el sabor de las recetas de siempre!